Amantes


Se habían resistido a ser amantes, pero fue imposible no hacer caso a la atracción mutua. Lo habían hablado muchas veces, pero más lo habían deseado.Nada sabían de sus vidas, eran en eso desconocidos. Sin embargo, una hermosa relación se había adueñado de sus corazones.

Un día quedaron para tomar café, otro para ir al cine. Luego vinieron numerosos paseos por una playa lejana y solitaria. A ella le gustaba oírle hablar, a él mirar sus preciosos ojos negros.
Y hablaron horas y horas y el tiempo no parecía transcurrir, sólo se apercibían de que pasaba cuando comenzaba a anochecer.
Entonces él la acompañaba a la parada de autobús y la despedía con un beso y un hasta pronto.
Sabían que, cada día que pasara, el amor que había nacido casi sin avisar iba en aumento. Los días que no podían verse eran extraños y tristes. Entonces se enviaban correos o se llamaban por teléfono.
Extrañamente, un día, ella lo llamó para decirle que tenía el fin de semana libre y que si le apetecía ir con ella a Marruecos. Él le pidió unas horas, tenía que arreglar unos asuntos, para contestarle. Era casi medianoche, cuando le envió un mensaje escueto a su móvil:
-Sí, ¿cómo quedamos?
En el correo que ella le escribió le explicaba los pormenores. Así, quedaron en Algeciras para tomar el ferrys el viernes a una hora determinada de la tarde. Cada uno utilizó un medio diferente para desplazarse a esa ciudad, de donde parte el barco hacia Tánger.

Se alojaron en el mismo hotel de la ciudad marroquí, pero tomaron habitaciones diferentes.

Se dieron unas horas para descansar y asearse y quedaron en verse para la cena en el bar del hotel.

Un aroma distinto les envolvía cuando caminaban del brazo por las calles. Esa fue la explicación que se dieron tras haberse besado apasionadamente al tomar una callejuela que parecía solitaria. Les sacó de su embeleso los pasos de una figura con chilaba que arrastraba los pies por la calle empedrada. Rieron su atrevimiento mientras seguían deambulando por las calles en busca de un lugar donde comer algo.
Cenaron pescado en una tasca que se les apareció en el camino y a la que accedieron sin atisbo de duda. Tomaron té moruno con jazmín y bebieron un licor suave y embriagador. La madrugada hizo que, de vuelta al hotel, ella buscara refugio en sus brazos, más por sentirse abrazada que por la brisa fresca que les erizaba el vello.

Cuando llegaron al hotel, ella le dijo que no estaba preparada y él lo comprendió. Cada uno en su habitación, echados en la cama, no podían dormir. Pero el cansacio les pudo a los dos casi al mismo tiempo y se durmieron, mientras ella pensaba en él y él se perdía en los brazos de ella.

Amaneció un sábado soleado y se fueron a la playa. Comieron en un chiringuito de lo más cutre y pasearon largamente. Hablaron, claro que hablaron. Mas él evitó preguntarle por qué no habían compartido habitación la noche anterior.

Se consumió el sábado en una velada maravillosa que acabó con los dos bailando hasta el amanecer.

Sin saber cómo, el domingo a mediodía, los dos todavía dormían, uno abrazado al otro. Despertaron a la vez, se miraron y no pudieron aguantar la risa. Se besaron y todo transcurrió como si se dejaran caer por un tobogán.

Pidieron fruta, pastelillos y champán...y, por supuesto, hicieron el amor.

Deprisa y corriendo hicieron el equipaje, llegaron justo a tiempo de coger el ferry que les devolvería a la península.

Durante el trayecto en barco apenas hablaron. Iban cogidos de la mano y con la cabeza recostada, la de ella en la de él. Pareciera que sus pensamientos les absorbieran por completo, como si revivieran todos los instantes que pasaron juntos.
Llegaron a desembarcar y se dirigieron a la estación de autobuses desde la que ella partiría a su destino. Se despidieron los cuerpos con un largo abrazo, un último beso y un hasta pronto.
Él buscó su coche en la calle que lo dejó aparcado. Puso el contacto y, en el cd que tenía puesto, empezó a sonar esta canción de Bunbury...


5 comentarios:

Melibea dijo...

eres exquisito amor mío, mañana te comento con más calma.

Soy tuya.

Melibea dijo...

Si te gustan las cosas así, pues así serán yo no podría conformarme con un fin de semana, yo te quiero mucho más...

Carolina dijo...

muy linda historia ;)

El amor lejano... tengo experiencia en eso.. a la final no funciona no sé si es por la lejanía o por aspectos más internos, pero igual tengo excelentes recuerdos atesorados en mi memoria y en mi corazón...

saludos!

Claudy dijo...

Amantes no hay palabra más dulce ni más mordaz.. mas completa de amor... linda historia! besos!

Jar0k dijo...

Amante-amiga.
Lo mejor.

Relax...