Días de verano


Con la llegada del verano, mis vacaciones aparecen como una ventana abierta a la aventura. Además, las necesitaba imperiosamente.

Sin embargo, se han consumido varios días y no tengo nada decidido. Una apatía me envuelve sin remedio. Los meses anteriores fueron duros y tristes. No tanto por el trabajo, sino porque el desamor duele, y mucho.

La rutina y el abatimiento hace que me cobije en en el inexorable mundo de internet. Mis amigos ya me envían correos con sus primeras fotografías de las maravillosas vacaciones que están disfrutando y yo, todavía, sin decidirme...

Sin embargo, una vieja amiga, con la que suelo mantener una comunicación fluída, me invita a su casa de la Costa Azul francesa.

No hace mucho que se separó de su marido y en el reparto a ella le correspondió un bonito apartamento cercano a la playa.
Como mantenemos una amistad de hace años y siempre nos hemos llevado bien, no me pareció mala la idea de viajar a Niza y visitarla.
Así que me puse en camino. En unas doce horas ya estaba pegando en el portal del edificio de apartamentos. Subí al tercer piso y busqué la puerta correspondiente en el rellano y golpeé con lo nudillos. La chica que salió a abrirme no era mi amiga. Su cara no me resulto conocida, así que pregunté si María José vivía allí.

-Sí, pasa, te estábamos esperando...-dijo una voz dulce que salía de una no menos dulce y hermosa figura.

Seguí los pasos de la chica hasta la terraza con vistas al mar, donde mi amiga María José se pintaba las uñas de los pies.

Unos besos y la presentación de su amiga siguieron a continuación.

-Te presento a Yasmina, la caribeña más guapa y simpática que podrías conocer.


Efectivamente, era guapa del derecho y del revés:

Un rizado pelo negro adornaba un rostro amable y sonriente, donde ojos profundamente negros te dejaban sin respiración. La boca encerraba dientes blanquísimos como perlas en el cofre de sus labios, carnosos y sensuales.

Me costaba dejar de mirar su rostro, hechizado por su mirada, pero su cuerpo me atraía también.
Me había impactado su manera de caminar, moviendo unas amplias caderas, y su sinuosa figura.

Ya sentados, no podía quitar mis ojos del generoso escote que lucía. Así que, para no ser indiscreto, eché mano de una estrategia de observación que he empleado desde hace tiempo para no mirar descaradamente:
Durante unas décimas de segundo, grabo en mi retina mi objetivo a observar, luego aparto la mirada, o cierro los ojos, y revivo fielmente mucho más tiempo esa imagen que me atrajo.

Me sacó de mi ensimismamiento la voz de María José que me metía prisa para que me arreglara pronto:

-¡¡Vamos, cámbiate, que nos vamos a una terraza a cenar!!

- Voy, me ducho en un momento y me pongo algo más adecuado...

Una media hora más tarde paseábamos por la zona más concurrida de la ciudad.
Un aire veraniego vestía los cuerpos dorados por el sol. Me había puesto una camisa azul oscura y unos pantalones blancos para disimular la blancura inmaculada de mi cuerpo, todavía no acariciado suficientemente por el sol.

Sentados en una terraza, pasaron las horas sin sentir. Tomamos varias botellas de vino y comimos algo también. En la terraza, había una orquesta que no dejó de tocar ritmos latinos.
Yasmina me sacó a bailar un ritmo caribeño muy pegadizo. Y pegó su cuerpo al mío; entonces me dejé llevar por su contoneo y apretados nos fundimos en un abrazo tan intenso que temblaba de estremecimiento.
Por primera vez, después de mucho tiempo, me había olvidado de ese amor que me había dejado el corazón en los huesos...como dice la canción de mi admirado Sabina.


4 comentarios:

Melibea dijo...

El baile promete, ahora ya se que te gustarán mis caderas mmmmmmmmmm.

Escribes de una manera refrescante Calisto, con una inocencia rara de encontrar estos días, eso es lo que me enloquece de ti.

Te quiero, no me olvides tú...

Carolina dijo...

Hola calisto!! se ve que pasaste un momento muy especial... viajar sirve para despejar la mente y olvidar asi sea un poquito a esa persona que ya no esta con nosotros...

saludos!

Melibea dijo...

Veo que el amor se apagó Calisto, puesto que ya no escribes nada sobre el...

•°|.. Lünátîkå ..|°• dijo...

Hola Calisto!!! Gracias x escribir en mi blog =) Son sólo malos momentos q pasarán al baúl de los recuerdos...

Vaya, te gusta escribir bastante, eso es bueno ^^ Paso a dejarte este pekeño comment pero a la próxima leeré más, ando con muxas cosas de la uni y el trabajo pero tenía q pasar a decirte: Gracias!!! n_________n

Éxitos!!! =D

Relax...