volandas.La tarde había pasado en un suspiro . Había estado eufórico toda la noche, porque no dejé de bailar con mis amigas. Cómo tenía sed tampoco dejé de beber gin-tónics. Nos íbamos a casa y yo caminaba como entre nubes con dos ángeles que me custodiaban.
Llegamos al apartamento, me dejaron en la cama de la habitación de invitados y cerraron la puerta. Creo que no tardé en dormirme.
No había amanecido cuando me desperté. Daba vueltas en la cama y no cogía el sueño...Así que, me incorporé y abrí mi ordenador portátil. Busqué la dirección de correo que me había apuntado en una sevilleta de papel mi despampanante caribeña y me dispuse a enviarle una nota. Pretendía decirle cuánto me había impresionado. Así quería yo iniciar mi particular proceso de seducción. Con palabras siempre pude seducir a alguna que otra chica. Con mi nueva amiga debía funcionar también:" Querida amiga, Yasmina:
Tus ojos me cautivaron desde el primer momento en que se clavaron en mí. Tu simpatía y belleza han acabado por conquistarme. Bailas como los ángeles y yo quiero envolverme de nuevo entre tus brazos. Me gustaría salir contigo esta noche, podríamos ir a cenar y a bailar salsa, que sé cuánto te gusta.
Te diría más cosas al oído, si tú me lo permitieras.
Beso tus pies, hermosa caribeña."
Envié el correo y me dispuse a buscar lugares con encanto por la zona cercana a la Costa Azul.
Apenas pasaron unos minutos cuando un nuevo mensaje llegó a mi dirección. ¡¡Era ella, la reconocí enseguida!! Abrí y leí:
"Hola, moreno, ¿Qué me dirías al oído?... cositas chéveres ...ajá. No tienes más que cruzar el rellano, no tengo sueño"
No acababa de creérmelo, pero su invitación era bastante clara y muy, pero que muy sugerente.
Sólo me puse unos pantalones y una camiseta de algodón y me fui vistiendo mientras llegaba, pero olvidé los zapatos y cerré tras de mí sin pensar.
Con los nudillos golpeé suavemente su puerta, unos segundos después mi despampanante vecina me recibía con una hermosa sonrisa. Pasamos al salón. Era un espacio sin muebles, sólo alfombras, cojines y unas luces semiapagadas, y un perfume de velas olorosas que embriagaban.
Me acomodó convenientemente y salió hacia la cocina. No tardó en regresar con una bandeja con dos vasos y una bebida. Ella la llamaba "agua de amor". Yo sólo aprecié un sabor a vainilla y canela, pero me explicó Yasmina que se preparaba además con agua de rosas, tomillo y coriándano. Este último ingrediente no lo había oído mentar en mi vida.
Sólo vestía Yasmina una camisa blanca de hombre que dejaba transparentar su sinuoso cuerpo de azúcar morena. Tumbados en los almohadones, nos dejamos deleitar por la variedad de sensaciones que entraban por lo cinco sentidos. A esas delicias se sumaba la agradable excitación que aquella mujer me provocaba.
Volvió a levantarse, entonces me fijé en que tenía unas piernas perfectas, firmes y torneadas. Ella sólo podía ser obra de dioses. Se acercó al equipo de música y puso esta canción:
Alargó su mano y me sacó a bailar. Su cuerpo cálido me estremeció al acercarse, cogí su mano derecha y la abracé por la cintura. Comenzamos a movernos lentamente, su cuerpo se dejaba llevar fácilmente. Se pegó a mi vientre y me besó cálida y sensualmente, primero en el cuello, luego buscó mi boca. Sus labios se abrieron cual flor al cálido sol, y yo me se
ntí sumergido en un mar de jugos.Mi frente goteaba y me sudaban las manos. Ella lo notó y sacó mi camiseta. Acto seguido se dejó quitar la camisa. Acariciaba su cuerpo y seguíamos bailando.
Mis manos resbalaban por una piel tersa y suave...Ahora me coloqué detrás, aún seguía moviéndose, pero sin despegarse de mi cuerpo, bajando y subiendo por él....
En el momento más caliente de los cuerpos, unas manos me sacudieron y consiguieron despertarme.
Mi amiga María José se había asustado al oirme gritar y gemir en lo que ella creyó ser una pesadilla. El corazón me latía desenfrenado por el despertar tan repentino, pero fui dándome cuenta poco a poco de que todo había sido un sueño, delicioso y rico, pero un sueño.
El ordenador seguía cerrado. Mi amiga me seguía preguntando si estaba bien y yo sonreía pícaramente mientras me tapaba la todavía evidente erección.
Después de ducharme abrí por fin mi PC y ... oh! sorpresa! mi amante soñada me había enviado un escueto mensaje:
" Hola, pichoncito. ¿Salimos esta noche a bailar salsa...?
Ahora sí, corrí a a su puerta a decirle: Acepto encantado...
Me volví alegre y feliz tarareando esta canción:
2 comentarios:
Me encantó refrescante, relajante...
Te quiero, te quiero mucho, y cuando escribes así dejas que te conozca un poquito más.
jajaja así son tus sueños? toda una novela no? bueh mis sueños por el contrario son cortos y raros nada que sea digno de un post
saludos!
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