
A veces, cuando las sombras cubren mi horizonte, cuando las lágrimas ahogadas inundan la almohada, sólo tu voz entusiasta y enérgica me da señales de vida vibrante más allá de mis angustias.
Nada más con tu sonrisa imagino los colores que se posan en el ocaso de tus tardes, y me cuentas, yo te escucho, y dibujas, yo te sueño, y te explicas, yo no entiendo, aunque quiera yo no entiendo... Cómo es que no puedes ser para mí.
Me aferro a las cortinas del ventanal intentando divisar en las nubes la imagen de nuestro abrazo, y te esfumas. Sí, te marchas, sin que pueda ir a buscarte, sin dejarme formar parte de tus capítulos, sin que mis dedos te toquen, sin que mi cuerpo te atrape.
Nada más con tu sonrisa imagino los colores que se posan en el ocaso de tus tardes, y me cuentas, yo te escucho, y dibujas, yo te sueño, y te explicas, yo no entiendo, aunque quiera yo no entiendo... Cómo es que no puedes ser para mí.
Me aferro a las cortinas del ventanal intentando divisar en las nubes la imagen de nuestro abrazo, y te esfumas. Sí, te marchas, sin que pueda ir a buscarte, sin dejarme formar parte de tus capítulos, sin que mis dedos te toquen, sin que mi cuerpo te atrape.
1 comentarios:
He querido, amada mía, que estas palabras que me dedicaste, aparecieran entre mis letras. Así serán la muestra de la verdad de tu existencia.
Te quiero
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